sábado

Auuuuuuuuu !!

¡Amo tanto a los ciervos! ¡Ah, si encontrase alguno! Lo apresaría entre mis dientes y mis patas, eso es lo más hermoso que imagino. Para los afectivos tendría buen corazón, devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles, bebería hasta hartarme de su sangre rojiza, y luego aullaría toda la noche, solitaria. Hasta con una liebre me conformaría. El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche...

1 comentarios:

amparo dijo...

A veces es necesario penetrar en el mundo de las figuras para conseguir un poco de inmortalidad, o para darle un poco de sentido a tu vida, aunque para ello tengas que devorar a una pobre liebre que se cruce en tu camino por la noche...